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Albertoyos en Wikipedia: Biografía / About me

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#entrevista a ALBERTOYOS cincopuntocero: «Para no hacer nada ya tenemos toda la muerte»

Entrevista a Albertoyos.

(Realizada en julio de 2026 por Fernando Valero para el número 18 de la revista Zasca! Cómic, especial Cuentos clásicos )

Ilustración ganadora para la portada de Zasca! Cómic nº 19
especial CUENTOS CLÁSICOS

Por segunda vez tu PORTADA ha sido la más votada por nuestro STAFF de autor@s. La anterior fue en abril del 2023 para el número 4 de ZASCA! CÓMIC especial F. Ibáñez. ¿Te ha sorprendido después de tanto tiempo?

Sí, siempre que tu obra es elegida entre otras por tus compas es una sorpresa y una alegría.

También es verdad que es difícil que mi portada salga elegida porque he presentado muy pocas. No suelo concursar casi nunca en nada; tal vez porque no soy muy dado a la especulación y, si hago una obra, es porque sé que va a servir para lo que está prevista; o más bien porque puto perder me puto da rabia.

Santa Noodle de Arcane,
a punto de impartir su justicia, cual patriota justiciera.

¿Cómo surgió la idea para la PORTADA?

Pensé varias ideas antes: el lobo en un siniestro centro de control cyberpunk con varias pantallas, espiando y controlando a todas sus víctimas históricas: los tres cerditos, Caperucita y las siete cabritillas. Molaba. Pero cuando pensé en el lobito con la Caperucita a lo Kill Bill, la abandoné, porque era demasiado compleja. Menos es más y en la portada hay que impactar.

¿El lobo nace o se hace?
¿Es peor un lobo con piel de cordero portando candil 
o un cordero con piel de lobo portando bandera?

¿Qué has querido representar?

Bueno, la idea es muy básica, es el [control + i] del cuento de Caperucita: lobito indefenso y Caperucita asesina, o vengadora, nunca se sabe, impartiendo su justicia. Sabes que algo chungo va a pasar… ¡Jajaja! Viendo el último vídeo de Gorillaz, me apeteció homenajeplagiar a Noodle. También pensé para Caperucita en Jinx de Arcane. Y para el lobito, en Tony Tony Chopper, el reno de One Piece. Ambas tres, tres obras magnas del mainstream del animemangacómic.


¿En qué proyectos trabajas actualmente?

En muchos, en demasiados, en todos. Para no hacer nada ya tenemos toda la muerte.

El tiempo se acaba y cada día me meto en más proyectos, en más colaboraciones, en más todo.

El caso es hacer cosas: ¿un cómic de ocho páginas para un fanzine? ¡Venga!; ¿un cuadro mal pagado para una expo? ¡Dame tres metros de pared!; ¿una colaboración altruista para un libro solidario? ¡Para solidario yo, ponme dos!; ¿unos vídeos para posturear en YouTube? ¡Te meto una animación 2D!; ¿un libro de texto con tochocientas ilustraciones? ¡A full, kehaykekomer!

Cada día tengo más cosas en marcha y, a veces, tengo que dejar colgada alguna. Pero no siempre es la free. ¡He retrasado entregas alimenticias por entregar a tiempo mis Zascas!. El dinero nunca es el fin, pero si llevo semanas con un fanzine, me tengo que buscar algo pagado para compensar. Vivo solo de ilustrar desde el primer día.

Viñeta de cómic para libro de texto de francés, ©MacMillan/Albertoyos 2026

¿Con qué agencias y editoriales?

En educación he trabajado con todas las editoriales españolas menos SM. Edelvives es mi madre superiora. Y en Inglaterra trabajé en las grandes, antes del Dumbrexit. 
Estoy a un paso de ser el Raphael del libro de texto: mis ilustraciones las han padecido tres generaciones: abuelas, madres e hijas.

Nunca he tenido agencia. Las agencias tienen estilos propios y cerrados, cada una el suyo, que sus autoras y autores comparten sin salirse demasiado. 

Qué aburrimiento. Qué limitación. Qué horror. Normal que no me cojan.

Una de las cienes y cienes de versiones de
Caperucita y el lobo para libro de texto (© Edelvives).

Cita un cuento clásico que te gustaría ilustrar.

Los cuentos clásicos me cansan un poco, la verdad. He dibujado bastantes cerditos, caperucitas y lobos en libros de texto. 

Pero La gallina Marcelina y El gallo Quirico me encantan, son mis top two, paradigma de la mala leche y de la mala baba españolas. Bueno, la gallina es anglosajona.

Prefiero las novelas, como La isla del tesoro o Peter Pan. Ambas las he ilustrado.  

Me encantaría ilustrar Alicia.

¿Por qué?

Alicia es el súmmum de los súmmumes, el top de los toppineggs y la rehostia en prosa.

Como profesor... ¿Cómo detectas el potencial de cada alumno y lo utilizas durante su aprendizaje?

La madurez como artista varía mucho en cada persona y no depende de la edad, sino de la dedicación previa, de la mirada abierta, de la autocrítica y de la autoexigencia. Quien ya ha dibujado mucho destaca, se le ve fácil.

El potencial, en cambio, es mucho más complejo de detectar, porque su desarrollo depende de esos mismos factores. A lo largo del curso, si hay dedicación, trabajo, mirada abierta, autocrítica y autoexigencia, el potencial brilla.

En resumen, intento adaptarme a cada grado de madurez de cada alumno para que avance desde ahí. Aunque, en realidad, yo no le doy clase a la persona que tengo delante: le doy clase al Albertoyos osado, torpe e ignorante que yo era a los dieciocho. Digamos que me fustigo retrospectivamente, jajaja.

Ser profe es una responsabilidad tan enorme que, de hecho, hasta hace pocos años me negaba rotundamente a dar clase. Y, al final, resulta que aprendes más dando clases que recibiéndolas, ¡qué risa! Que no se enteren porque me acabarán cobrando por darlas.

 Primera versión de Ya Ves Truz! para la revista TMEO en 1991,
humor basto y grueso del bueno, que le ganó la apuesta a María Colino.


¿Volverá la serie Ya Ves Truz a las páginas de ZASCA! CÓMIC?


Volverá. El plan es hacer 62 páginas, publicar un álbum y enterrarla de nuevo. 
El personaje surgió como una broma entre María Colino y yo que se publicó en TMEO en 1990 y terminó siendo una miniserie en Paté de Marrano.

Muerta y enterrada cuando el Paté terminó, la resucité como broma para mi blog en 2018, y luego la incorporé a Zasca! En cada especial de Zasca! pienso la idea, hago el guion, que es fácil porque se puede hacer pedaleando o nadando, y empiezo los bocetos. Pero los trabajos alimenticios me comen el tiempo de entrega y no las termino. Tengo diez páginas en boceto sin terminar.

Antón Gris pasea por eme21mag 
mientras espera a protagonizar su gran obra clásica.


¿Tienes algún proyecto guardado en un cajón que te gustaría ver publicado algún día?

Como el personaje de Paul Newman, Andrew Craig, en el clásico El premio (The Prize, 1963), que dice que está escribiendo su obra maestra literaria, Regreso a Ítaca, que no existe, para ocultar su bloqueo creativo, yo tengo mi propio Regreso a Ítaca: Antón Gris y la novela gráfica.

Llevo años y años diciendo que la estoy haciendo y la voy a publicar, pero... ¡jajaja!

Realmente la obra la tengo escrita por completo y tengo apalabrado el editor, que es crucial, pero me falta tiempo para ponerme a dibujarla. Si ya el trabajo de ilustrador está precarizado en España, hacer un cómic tocho supone un sacrificio económico que solo alguien con recursos puede afrontar. 

Todo lo que toca Antón Gris se convierte en gris,
pero el gris se hace mezclando todos los colores.


La profesión de la ilustración se está gentrificando y si no se toman medidas políticas, terminará desapareciendo, convirtiéndose en un hobby o en un lujo elitista.

Mi esperanza eran los 25.000 euros de ayuda del Ministerio de Cultura, pero el año pasado me quedé fuera por los pelos y este año han puesto una nueva condición —tener publicado un cómic de más de 40 páginas— que me ha dejado fuera automáticamente.

Aun así, tengo a Antón Gris calentando en la banda: aparece en EME21mag, salió en La Residencia de Historietistas, en Instagram…
¡¡¡A Dios pongo por testigo que Antón Gris y su maldita novela gráfica me harán pasar hambre!!!!  Lo haré.



¡Exclusiva mundial!
Primera página en boceto de la magna obra, cómic tocho,
Antón Gris y la novela gráfica.







Clases magistrales para lucirse que nadie ha pedido: TODO es ARTE


«¿Qué es el ARTE?

Lola Flores es el ARTE.
¿Cuál es el fin del ARTE?
Lola Flores es eterna,

por tanto, el ARTE es eterno.»


Corrían tiempos luminosos, allá por los primeros noventa, cuando Javier Herráiz y yo, ambos dos alumnos de Bellas Artes de la UCM ,desentrañamos la fórmula secreta y esencial que daba respuesta al gran enigma, a la GRAN PREGUNTA que desde tiempos inmemoriales atormenta a la humanidad: ¿qué es el ARTE?

Lola Flores= ARTE > Lola Flores= eterna > el ARTE = eterno.

Durante un fugaz periodo, Lola Flores, es decir, el ARTE, iluminó a la humanidad, humanizó la hermandad y hermanó la luminosidad. El ARTE era ARTE. TODO era ARTE. Y ya.

Pero ¡oh, sorpresa!, para desconcierto del cosmos y deleite de la entropía, un mal día, La Faraona marchó; se nos fue; la palmó. Y entonces la LUZ se apagó, su nombre quedó confinado al acervo de los viejones y el canon se borró de las lúcidas mentes de la juventud.

FIN del sueño.

La confusión, como salmonela de ensaladilla de tupper olvidado en mininevera desenchufada de airBNB, infectó, se propagó, contaminó y deshermanó a la hermandad.

Y desde entonces, no.
Y ahora, NO.
Pero NO:

¿Qué es el ARTE?
Es que yo soy obrero del lapicero.
¿Qué es el ARTE?
No me llames artista; artesano suena mejor
¿Qué es el ARTE?
Eso… ¡para las galerías!
¿Qué es el ARTE?
De artista nada: prestación de un servicio profesional.
¿Qué es el ARTE?
Trabajo en la industria.
¿QUÉ es el ARTE?
Yo hago monigotes.
¿Qué es el ARTE?
Llámame pintamonas.

PIN, TA, MO, NAS.
Tal cual:
¿Médico? Noooo. Llámame matasanos.
¿Cirujano? Matarife; o mejor aún, carnicero.
Yo soy un picapleitos.
Y yo un juntaletras. 

Y yo…

«Y entonces la LUZ se apagó, y tuvieron miedo, porque se sentían desnudos; y se hicieron pequeños y se fragmentaron en grupos y se escondieron en sus nichos»

¿Cómo recuperaríamos la LUZ? ¿Cómo regresaríamos a la realidad? ¿Cómo nos puto empoderaríamos de un puta y santa vez? ¿CÓMO NOS LAS MARAVILLARÍAMOS YA?




Doble página publicada en el número 103 de @eme21mag
 
Antón Gris © Albertoyos 2026 





#entrevista a Albertoyos, cuatropuntocero: creatividad, influencias, Ibáñez#


Entrevista a Albertoyos.
(Realizada en abril de 2023 por Fernando Valero para el número 4 de la revista Zasca! Cómic, especial Francisco Ibáñez )




Cuéntanos tú trayectoria cómo autor de cómic:

Pues todo comienza con un hermano mayor que coleccionaba la colección Dumbo de historietas del Pato Donald de Carl Barks (torpemente calcadas por chavales que querían ser dibujantes y publicadas en España por Ediciones Recreativas), y las revistas de historietas de Bruguera.
A pesar de que él dibujaba sus historietas, con Mortadelo y Filemón de protagonistas, le fue asignado el papel de «El hermano mayor: el estudioso inteligente», y a mí me quedó el de «El hermano pequeño, el artistilla graciosete». 

Así que, ponerme a dibujar y hacer historietas, era mi única salida como honorable miembro de la unidad familiar. No tuve más opción que arrebatarle el cómic a mi hermano mayor y quedármelo pa mí.

Mi plan original, entonces, era hacerme con el poder absoluto del cómic mundial y a eso dediqué toda mi dedicación. 
Pero, en cuanto terminé Bellas Artes y quise ganarme la vida, caí en el epígrafe 861, pintores, escultores, ceramistas, artesanos, maestros falleros, titiriteros, recolectores de cartón mojado y saladores de bacalao, y la ilustración me atrapó en sus redes de cheques en blanco, ingresos de infinitos ceros, baños de oro y lustrosos frenesís. 

Me hice ilustrador profesional a tiempo completo, y eso incluye sábados, domingos, festivos, veranos, semanas santas, navidades, mañanas, sobremesas, tardes, noches, madrugadas y demás usos del uso. 
Pero el cómic lo dejé de lado. 

Hasta ahora, que estoy cociendo lo que será mi obra magna: «Antón Gris y la novela gráfica», un comic tocho de lomo gordo, lo que hoy se conoce como novela gráfica.

¿Cómo es tú proceso creativo?


La creatividad ni se crea ni se destruye: es una enorme sopa en la que, cual tropezón, se flota o no se flota.
Así que, si estás dentro de la cazuela, crear solo supone concentrarse hexaédrico en cubito de caldo y, después, empaquetarse muy cuqui en papel plateado. 

Y esa es la parte más difícil, materializar la creatividad y mostrársela al mundo, porque te enfrentas en pleno a la torpeza e inutilidad de tu propio cuerpo, al que hay que entrenar a conciencia para luchar contra la vulgar imitación, la trivialidad random y el mal gusto infinito, que nos viene de serie.

Mi proceso creativo se convierte en un duro y desagradable despliegue de repetidos y desesperados intentos de dar forma física a lo que brilla en mi cabeza. 
Dibujar, dibujar, dibujar, dibujar, dibujar y volver a dibujar, ese es la única manera.


¿Qué técnicas y materiales utilizas?

Hace poco, hablando de técnicas de ilustración en el chat de WhatsApp de Zasca!, me dijeron que soy un talibán digital.
¿Te puedes creer? ¿Te pueden decir algo más bonito y más halagador en una red social?  

Pues sí, es cierto, soy la única persona viva que llegó a ilustrar profesionalmente usando Photoshop 2.0, el que aún no tenía capas. Después he ido pasando por cienes de versiones y atesoro una sólida colección de tabletas de mesa obsolescentes.

Hoy día trabajo con una Cintiq de veintidós pulgadas y uso Photoshop, Clip Studio y, a veces, Procreate.
A pesar de eso, acumulo montañas de trabajos ilustrados con lápiz, tinta, pintura y acuarelas líquidas, que no todo ha sido digital, pues mi vida profesional es larga y ya tengo una edad, o dos. O tres. 



¿Cómo surgió la idea para la portada? ¿Qué has querido representar?

La idea es decir que el éxito no lo encuentras tú, sino que te encuentra él a ti.
Ibáñez fue un dibujante muy aplicado y gracioso desde el primer día, pero pienso que sin el hallazgo de Mortadelo, no habría triunfado como triunfó.

Así, en la portada vemos a un joven Ibáñez (que no ha habido manera de dibujarlo bien, porque no encuentro ni una foto en la que se le vea joven y de perfil) que acude a la agencia de dos eficaces y serios detectives buscando la gloria. 



¿F. Ibáñez te ha influenciado de alguna forma en tú estilo de dibujo?

Bueno, sí, mucho: Todo lo bueno que puedo tener como ilustrador empezó el día en el que me dejó de gustar Ibáñez.
Y esto, aunque no parezca bonito, sí que lo es.

De niño, Ibáñez me parecía el mejor, el top one, pero, afortunadamente, un maravilloso día, conocí a Superlópez. OMG! 
Y después a Asterix, a Lucky Luke y, finalmente, a Gaston; Jan, Uderzo, Morris, Franquin, y después Carlos Giménez y tantos otros, me hicieron ver que Ibáñez no era el único y ni siquiera era el mejor, y que había muchas más formas y maneras. Me abrieron la mente y me hicieron ser crítico con los cómics que leía, con mis gustos y, sobre todo, con mis trabajos.


Y esto es muy importante. Enamorarse de un estilo concreto o, lo que es peor, del estilo propio, es la peor manera de afrontar cualquier tipo de creación: no avanzas, no cambias, no aportas, no creas. Por eso intento huir siempre de la nostalgia, del romanticismo, del nacionalismo y de todas esas emociones tóxicas claustrofóbicas que te limitan y te atan. 
Si lo que hago me recuerda al trabajo de alguien, ya no me sirve. 
Y en esa frustrante huída, que te deja sin recursos, de pronto, te encuentras con cosas que te molan. Eso es lo valioso.

Cuando de tus obras quitas todo lo que has copiado, lo que te queda, ese es tu estilo.

Así que sí, Ibáñez me influyó, pero también me aburrió y me dejó de gustar. 
Pero quiero remarcar que, en los primeros años del Gran Pulgarcito, la primera media mitad de los años setenta, hizo álbumes realmente buenos que me gustan mucho, con dos joyas: «Valor…¡y al toro!» y la primera parte de «El caso del bacalao». 

En esa época comenzó a hacer propio el estilo clonado de Franquin y Peyo, y, con una mezcla de gags del cine cómico, los dibujos animados de la Warner, del Correcaminos y el Coyote, mezclado con el costumbrismo del cine español, las películas de James Bond y una gran maestría en la secuenciación, creó un estilo original y molón. 
Luego vino la repetición y la repetiZZZZZZZ….

Pienso que, manejando el lenguaje del cómic, fue el mejor de su generación. Mira que Raf dibujaba muchísimo mejor, pero carece del movimiento, el ritmo narrativo y la chispa de Ibáñez, que es un historietista nato.

 

¿En qué proyectos trabajas actualmente?

Se cumplen treinta años desde que comencé a ganarme la vida exclusivamente como ilustrador y sigo trabajando ilustrando, sobre todo, libros de texto. 

La ilustración de libros de texto es la Cenicienta de la ilustración, pero es uno de los pocos medios en nuestro país para conseguir profesionalizarse como ilustrador. 
Por desgracia, la precariedad laboral es habitual en este sector y muy poca gente sobrevive dedicándose solo a ilustrar. O lo compaginan con otro trabajo distinto o, lo más normal, abandonan.

Como dije antes, estoy trabajando en «Antón Gris y la novela gráfica», un comic tocho de lomo muy, muy gordo, una tragicomedia costumbrista de realismo mágico que espero que vea la luz en 2024.

# entrevista a Albertoyos, y van tres #


Entrevista a Albertoyos Ilustrador.

(Realizada en febrero de 2020 por Valentina Ramos Mosquera y dirigida a alumnos de segundo de Bachillerato artístico. Véase el tono ;-)







Grabado calcográfico de los días que
fui a Bellas Artes. ©Albertoyos 1991
¿Qué estudios tuviste que tomar para ser ilustrador? ¿Fue difícil?

Como suelo decir, hice Bellas Artes, o sea, soy autodidacta.

Realmente me sirvió de poco para ser ilustrador, porque, salvo que seas un superdotado, para aprender a dibujar la única fórmula que funciona es dibujar, dibujar, dibujar y volver a dibujar.


Ilustración de gusto grueso
y dudoso, cursando bachillerato.
©Albertoyos 1986
Pero me sirvió mucho, mucho, para abrir la mente y tener criterio; el criterio, lo que se conoce como tener gusto, es imprescindible. Fue costoso, pues mi cabeza, como la de todo joven ignorante y arrogante, era un adoquín monolítico de inexpugnable granito; un tarugo sin labrar de gusto grueso que se cree que lo sabe todo, a pesar de que no sabe nada. 


Ilustración muy gruesa a acuarela
en tiempos de Bellas Artes
©Albertoyos 1991


Gracias a los cinco años de cafetería de Bellas Artes, he llegado a mi avanzada edad orgulloso de saber que solo sé que no sé nada. Y eso es mucho.

En cualquier caso, hay muchos ilustradores que no han hecho Bellas Artes. Conozco 
algunos que hicieron arquitectura, cursos de ilustración en escuelas especializadas o son autodidactas.


Tira para la revista Vecinos de
«La familia Lavaplatos, inmigrantes ingratos»
serie costumbrista con trasfondo social.
©Albertoyos 1995

Página de una historieta premiada
en uno de los muchos concursos a
los que me presenté.
©Albertoyos 1991
¿Qué hizo que te interesase  la ilustración?

Me apasionaba dibujar desde niño. Quería hacer cómics, pero el trabajo remunerado me llevó a la ilustración.




¿Ser ilustrador es algo que necesite complementarse de otro trabajo? ¿O puedes ir tirando?

Mi experiencia es una, pero no necesariamente  extrapolable al resto de la humanidad.
Todo el dinero que he ganado en mi vida (salvo los dos últimos años en los que imparto clases de cómic, Photoshop e ilustración digital), ha sido ilustrando todo lo ilustrable que se ha cruzado en mi camino.
Mi Fiat 500, bonito y amarillo.
© Albertoyos 2020
Así que puedo decir que sí, voy tirando.

Tengo casa, hija, bici, un Fiat 500 amarillo, que apenas uso porque voy a todas partes andando o en bici, pero en el que quiero que me  entierren, sentado al volante, de lo bonito y lo amarillo que es. La bici también es muy bonita y amarilla. Y la hija muy bonita también, aunque ella es más Plastidecor color carne.
Todo es muy bonito y todo lo he conseguido ilustrando. 

La vida nunca será fea si la ilustramos bien de arriba abajo.

Hay que perseguir la belleza, es tan necesaria como la utilidad y, además, siempre suele perder esa batalla. Y es un error, porque belleza y utilidad han de estar siempre en equilibrio:
Lo bonito deja de ser bonito en el momento que deja de ser práctico y lo práctico deja de ser práctico en el momento que deja de ser bonito.

Y eso incluye las lámparas. Especialmente las lámparas.
Como entre en una casa y vea una bombilla colgando del cable del techo, sin su correspondiente lámpara, en esa casa no me vuelven a ver.
La lámpara es el epicentro de la decoración de cualquier habitación y el punto culminante de la evolución humana.
Y los pijamas.

Prueba rechazada por el cliente para una tarjeta
©Albertoyos 2017
Prueba aceptada y terminada.
©Albertoyos 2017

Página con mis amigos de protagonistas,
teníamos 16 años. ©Albertoyos 1985
¿Cómo se tomó la gente de tu alrededor que te interesase la ilustración? ¿Se lo tomaron bien o mal?

En lo que concierne a la ilustración y al arte en general, la gente de alrededor está recubierta de teflón y la ilustración les resbala como a una sartén recién comprada.
Por eso es muy importante estar seguros de lo que queremos y no dejarlo nunca, a pesar de lo que puedan opinar los demás.

Yo tuve bastante suerte, pues mis padres, a diferencia de otros compañeros o compañeras, no se opusieron; es más mi madre quería que algún hijo se dedicara al arte y a mi padre, en el fondo, también le molaba. 
Pero la oposición de los padres o de la gente de alrededor no es necesariamente un impedimento; más bien al contrario, sirve de detonante para rebelarnos y de combustible para reafirmarnos y llegar a conseguir nuestros ideales.

Pero el esfuerzo siempre compensa; a los dieciséis años fotocopiaba mis historietas y las repartía en clase. Hice una historieta protagonizada por mis amigos del barrio y, tuvo tanto éxito, que percibí el placer de la fama. Y me percaté de que, para ser popular y, por tanto, para conseguir trabajo, tenía que ser comercial.








Ilustración para los Pasatiempos de ABC.
©Albertoyos 1997
¿Cómo te sientes al dibujar?

Depende, porque para ganarme la vida, tengo que hacer de todo y hacerlo todo.
Si el encargo es un rollo y lo hago por obligación, lo odio a muerte, como cualquier trabajo. 
Si me gusta el encargo, o es una ilustración por mi cuenta, sufro y disfruto a la vez intentando hacerlo lo mejor posible. En cualquier caso, si me gusta el resultado, soy feliz.



Ilustración comercial para el libro
Los chistes de Jaimito y Jaimita.
© Bruño/Albertoyos 2019
¿Cómo te sientes cuando la gente mira tus dibujos y les gustan? ¿Y cuando no les gustan?

Siempre es un placer para mi ego de ilustrador, el ego es imprescindible para dedicarse a esto, que mis dibujos gusten a la gente. Si le gustan a mis colegas ilustradores, entonces me alegro bastante más. 
Si no les gustan, primero me enfado mucho, pues no he logrado el objetivo, pero, una vez que amaina la ira, lo aprovecho para entender qué es lo que falla e intentar mejorarlo. 
Los autores nos debemos al público, para ellos trabajamos. Si realmente queremos comunicar algo, sea lo que sea, ha de llegar correctamente a los receptores. Es primordial.
Y para conseguir trabajo, hay que adaptarse a todo, hay que ser un todoterreno.

 
Ilustración rápida y sencilla
para libro de texto, boceto.
©Edelvives/Albertoyos 2019

Ilustración rápida y sencilla,
arte final.
©Edelvives/Albertoyos 2019

Creación de personajes para animación 2D.
©Edelvives/Albertoyos 2020

Ilustración de
Antón Gris y la novela gráfica
©Albertoyos 2019
¿Alguna recomendación para una noob?

Poco me gusta dar y recibir consejos, pero tú me has obligado:

Si realmente estás convencido/da, no pares nunca, nunca, nunca. 
No hagas caso a quienes se opongan, se burlen o te menosprecien, que siempre los hay. Ilustrar es lo que nos gusta y lo que nos hace felices. Así que ¡encabezónate! Ser bueno en algo se consigue siempre, siempre, siempre, siendo muy, muy, muy cabezota.

Fragmento de ilustración inédita
en Zarrapastrian Style®
para La Residencia de Historietistas
©Albertoyos 2020
Abre bien los ojos y la mente. Mira las ilustraciones de otras ilustradores/doras, especialmente las de los buenos, y envidia sus trabajos. Envidiar las ilustraciones buenas, y querer igualarlas y superarlas, nos sirve para aprender. 
Eso sí, envidiamos con saña las ilustraciones buenas, pero admiramos y respetamos infinito a sus autores o autoras.

Documéntate siempre y para todo. De fotos, en Google encontramos todo, pero, sobre todo, del natural.
Y si no puedes, hazte fotos, a ti o a quien pilles cerca, de los gestos o de las poses que vayas a dibujar. 

Viñeta en Zarrapastrian Style® extraída de
Antón Gris y la novela gráfica

©Albertoyos 2019

Solo se aprende viendo la realidad y comprendiéndola. Luego tu cerebro acabará dibujando solo. Pero, aún así, documentándote conseguirás esos matices que tu cerebro no es capaz de aportar y que solo lograrás viéndolos del natural. Esos matices enriquecerán las ilustraciones. 

Y a base de dibujar, dibujar, dibujar, y volver a dibujar, huyendo del estilo de otros, acabará saliendo tu propio estilo.

A mí me costó muchos años llegar al mío, el Zarrapastrian Style®.



Otro Fiat 500, rosa, apunte para pintura digital
en Zarrapastrian Style®
©Albertoyos 2016




Pintura digital en Zarrapastrian Style® primigenio
©Albertoyos 2013