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Albertoyos en Wikipedia: Biografía / About me

#entrevista a ALBERTOYOS cincopuntocero: «Para no hacer nada ya tenemos toda la muerte»

Entrevista a Albertoyos.

(Realizada en julio de 2026 por Fernando Valero para el número 18 de la revista Zasca! Cómic, especial Cuentos clásicos )

Ilustración ganadora para la portada de Zasca! Cómic nº 19
especial CUENTOS CLÁSICOS

Por segunda vez tu PORTADA ha sido la más votada por nuestro STAFF de autor@s. La anterior fue en abril del 2023 para el número 4 de ZASCA! CÓMIC especial F. Ibáñez. ¿Te ha sorprendido después de tanto tiempo?

Sí, siempre que tu obra es elegida entre otras por tus compas es una sorpresa y una alegría.

También es verdad que es difícil que mi portada salga elegida porque he presentado muy pocas. No suelo concursar casi nunca en nada; tal vez porque no soy muy dado a la especulación y, si hago una obra, es porque sé que va a servir para lo que está prevista; o más bien porque puto perder me puto da mucha rabia.

Santa Noodle de Arcane,
a punto de impartir su justicia, cual patriota justiciera.

¿Cómo surgió la idea para la PORTADA?

Pensé varias ideas antes: el lobo en un siniestro centro de control cyberpunk con varias pantallas, espiando y controlando a todas sus víctimas históricas: los tres cerditos, Caperucita y las siete cabritillas. Molaba. Pero cuando pensé en el lobito con la Caperucita a lo Kill Bill, la abandoné, porque era demasiado compleja. Menos es más y en la portada hay que impactar.

¿El lobo nace o se hace?
¿Es peor un lobo con piel de cordero portando candil 
o un cordero con piel de lobo portando bandera?

¿Qué has querido representar?

Bueno, la idea es muy básica, es el [control + i] el cuento de Caperucita: lobito indefenso y Caperucita asesina, o vengadora, nunca se sabe, impartiendo su justicia. Sabes que algo chungo va a pasar… ¡Jajaja! Viendo el último vídeo de Gorillaz, me apeteció homenajeplagiar a Noodle. También pensé para Caperucita en Jinx de Arcane. Y para el lobito, en Tony Tony Chopper, el reno de One Piece. Ambas tres, tres obras magnas del mainstream del animemangacómic.


¿En qué proyectos trabajas actualmente?

En muchos, en demasiados, en todos. Para no hacer nada ya tenemos toda la muerte.

El tiempo se acaba y cada día me meto en más proyectos, en más colaboraciones, en más todo.

El caso es hacer cosas: ¿un cómic de ocho páginas para un fanzine? ¡Venga!; ¿un cuadro mal pagado para una expo? ¡Dame tres metros de pared!; ¿una colaboración altruista para un libro solidario? ¡Para solidario yo, ponme dos!; ¿unos vídeos para posturear en YouTube? ¡Te meto una animación 2D!; ¿un libro de texto con tochocientas ilustraciones? ¡A full, kehaykekomer!

Cada día tengo más cosas en marcha y, a veces, tengo que dejar colgada alguna. Pero no siempre es la free. ¡He retrasado entregas alimenticias por entregar a tiempo mis Zascas!. El dinero nunca es el fin, pero si llevo semanas con un fanzine, me tengo que buscar algo pagado para compensar. Vivo solo de ilustrar desde el primer día.

Viñeta de cómic para libro de texto de francés, ©MacMillan/Albertoyos 2026

¿Con qué agencias y editoriales?

En educación he trabajado con todas las editoriales españolas menos SM. Edelvives es mi madre superiora. Y en Inglaterra trabajé en las grandes, antes del Dumbrexit. 
Estoy a un paso de ser el Raphael del libro de texto: mis ilustraciones las han padecido tres generaciones: abuelas, madres e hijas.

Nunca he tenido agencia. Las agencias tienen estilos propios y cerrados, cada una el suyo, que sus autoras y autores comparten sin salirse demasiado. 

Qué aburrimiento. Qué limitación. Qué horror. Normal que no me cojan.

Una de las cienes y cienes de versiones de
Caperucita y el lobo para libro de texto (© Edelvives).

Cita un cuento clásico que te gustaría ilustrar.

Los cuentos clásicos me cansan un poco, la verdad. He dibujado bastantes cerditos, caperucitas y lobos en libros de texto. 

Pero La gallina Marcelina y El gallo Quirico me encantan, son mis top two, paradigma de la mala leche y de la mala baba españolas. Bueno, la gallina es anglosajona.

Prefiero las novelas, como La isla del tesoro o Peter Pan. Ambas las he ilustrado.  

Me encantaría ilustrar Alicia.

¿Por qué?

Alicia es el súmmum de los súmmumes, el top de los toppineggs y la rehostia en prosa.

Como profesor... ¿Cómo detectas el potencial de cada alumno y lo utilizas durante su aprendizaje?

La madurez como artista varía mucho en cada persona y no depende de la edad, sino de la dedicación previa, de la mirada abierta, de la autocrítica y de la autoexigencia. Quien ya ha dibujado mucho destaca, se le ve fácil.

El potencial, en cambio, es mucho más complejo de detectar, porque su desarrollo depende de esos mismos factores. A lo largo del curso, si hay dedicación, trabajo, mirada abierta, autocrítica y autoexigencia, el potencial brilla.

En resumen, intento adaptarme a cada grado de madurez de cada alumno para que avance desde ahí. Aunque, en realidad, yo no le doy clase a la persona que tengo delante: le doy clase al Albertoyos osado, torpe e ignorante que yo era a los dieciocho. Digamos que me fustigo retrospectivamente, jajaja.

Ser profe es una responsabilidad tan enorme que, de hecho, hasta hace pocos años me negaba rotundamente a dar clase. Y, al final, resulta que aprendes más dando clases que recibiéndolas, ¡qué risa! Que no se enteren porque me acabarán cobrando por darlas.

 Primera versión de Ya Ves Truz! para la revista TMEO en 1991,
humor basto y grueso del bueno, que le ganó la apuesta a María Colino.


¿Volverá la serie Ya Ves Truz a las páginas de ZASCA! CÓMIC?


Volverá. El plan es hacer 62 páginas, publicar un álbum y enterrarla de nuevo. 
El personaje surgió como una broma entre María Colino y yo que se publicó en TMEO en 1990 y terminó siendo una miniserie en Paté de Marrano.

Muerta y enterrada cuando el Paté terminó, la resucité como broma para mi blog en 2018, y luego la incorporé a Zasca! En cada especial de Zasca! pienso la idea, hago el guion, que es fácil porque se puede hacer pedaleando o nadando, y empiezo los bocetos. Pero los trabajos alimenticios me comen el tiempo de entrega y no las termino. Tengo diez páginas en boceto sin terminar.

Antón Gris pasea por eme21mag 
mientras espera a protagonizar su gran obra clásica.


¿Tienes algún proyecto guardado en un cajón que te gustaría ver publicado algún día?

Como el personaje de Paul Newman, Andrew Craig, en el clásico El premio (The Prize, 1963), que dice que está escribiendo su obra maestra literaria, Regreso a Ítaca, que no existe, para ocultar su bloqueo creativo, yo tengo mi propio Regreso a Ítaca: Antón Gris y la novela gráfica.

Llevo años y años diciendo que la estoy haciendo y la voy a publicar, pero... ¡jajaja!

Realmente la obra la tengo escrita por completo y tengo apalabrado el editor, que es crucial, pero me falta tiempo para ponerme a dibujarla. Si ya el trabajo de ilustrador está precarizado en España, hacer un cómic tocho supone un sacrificio económico que solo alguien con recursos puede afrontar. 

Todo lo que toca Antón Gris se convierte en gris,
pero el gris se hace mezclando todos los colores.


La profesión de la ilustración se está gentrificando y si no se toman medidas políticas, terminará desapareciendo, convirtiéndose en un hobby o en un lujo elitista.

Mi esperanza eran los 25.000 euros de ayuda del Ministerio de Cultura, pero el año pasado me quedé fuera por los pelos y este año han puesto una nueva condición —tener publicado un cómic de más de 40 páginas— que me ha dejado fuera automáticamente.

Aun así, tengo a Antón Gris calentando en la banda: aparece en EME21mag, salió en La Residencia de Historietistas, en Instagram…
¡¡¡A Dios pongo por testigo que Antón Gris y su maldita novela gráfica me harán pasar hambre!!!!  Lo haré.



¡Exclusiva mundial!
Primera página en boceto de la magna obra, cómic tocho,
Antón Gris y la novela gráfica.







Clases magistrales para lucirse que nadie ha pedido: TODO es ARTE


«¿Qué es el ARTE?

Lola Flores es el ARTE.
¿Cuál es el fin del ARTE?
Lola Flores es eterna,

por tanto, el ARTE es eterno.»


Corrían tiempos luminosos, allá por los primeros noventa, cuando Javier Herráiz y yo, ambos dos alumnos de Bellas Artes de la UCM ,desentrañamos la fórmula secreta y esencial que daba respuesta al gran enigma, a la GRAN PREGUNTA que desde tiempos inmemoriales atormenta a la humanidad: ¿qué es el ARTE?

Lola Flores= ARTE > Lola Flores= eterna > el ARTE = eterno.

Durante un fugaz periodo, Lola Flores, es decir, el ARTE, iluminó a la humanidad, humanizó la hermandad y hermanó la luminosidad. El ARTE era ARTE. TODO era ARTE. Y ya.

Pero ¡oh, sorpresa!, para desconcierto del cosmos y deleite de la entropía, un mal día, La Faraona marchó; se nos fue; la palmó. Y entonces la LUZ se apagó, su nombre quedó confinado al acervo de los viejones y el canon se borró de las lúcidas mentes de la juventud.

FIN del sueño.

La confusión, como salmonela de ensaladilla de tupper olvidado en mininevera desenchufada de airBNB, infectó, se propagó, contaminó y deshermanó a la hermandad.

Y desde entonces, no.
Y ahora, NO.
Pero NO:

¿Qué es el ARTE?
Es que yo soy obrero del lapicero.
¿Qué es el ARTE?
No me llames artista; artesano suena mejor
¿Qué es el ARTE?
Eso… ¡para las galerías!
¿Qué es el ARTE?
De artista nada: prestación de un servicio profesional.
¿Qué es el ARTE?
Trabajo en la industria.
¿QUÉ es el ARTE?
Yo hago monigotes.
¿Qué es el ARTE?
Llámame pintamonas.

PIN, TA, MO, NAS.
Tal cual:
¿Médico? Noooo. Llámame matasanos.
¿Cirujano? Matarife; o mejor aún, carnicero.
Yo soy un picapleitos.
Y yo un juntaletras. 

Y yo…

«Y entonces la LUZ se apagó, y tuvieron miedo, porque se sentían desnudos; y se hicieron pequeños y se fragmentaron en grupos y se escondieron en sus nichos»

¿Cómo recuperaríamos la LUZ? ¿Cómo regresaríamos a la realidad? ¿Cómo nos puto empoderaríamos de un puta y santa vez? ¿CÓMO NOS LAS MARAVILLARÍAMOS YA?




Doble página publicada en el número 103 de @eme21mag
 
Antón Gris © Albertoyos 2026 





#El PESAD... PASADO contraataca#

El génesis de ALBERTOYOS.

Madrid, diciembre de 1992. 
La editorial Edelvives busca ilustradores para un extraño experimento.
Cristina Martínez-Abarca, directora de arte de la editorial, contacta con Emilio Barnechea, autor de libros de plástica, que contacta con Álvaro Paricio, catedrático de Grabado de Bellas Artes de la Complutense, que contacta con Javier Herraiz, alumno recién licenciado en Bellas Artes, quien finalmente le pasa el soplo a Albertoyos, compañero, amigo y, en ese momento, náufrago vocacional: alumno del Máster de Radio de RNE, ilustrador de tarjetas de felicitación para la empresa Ortiz y colaborador en el fanzine Paté de Marrano; quien, tras contactar con la editorial, es citado para una entrevista en la sede de la misma, en la calle Dr. Federico Rubio y Galí de Madrid, donde, tras mostrar sus incipientes ilustraciones a la citada directora de arte Cristina Martínez-Abarca, ésta le indica el estilo requerido y le pide una ilustración de prueba, una escena urbana familiar:


Esta ilustración y todo lo que después aconteció, es historia.

Madrid, enero de 1993:
A las ocho de la mañana del 18 de enero de 1993, Albertoyos acude a la editorial en su primer día de ilustrador en plantilla de Edelvives y allí, sorprendentemente, se encuentra con Mar Ferrero, pedazo de ilustradora y compañera vespertina de la facultad de Bellas Artes, quien, poco tiempo después, renuncia a su puesto y es suplida por Carmen Martín Ortega, conocida, actualmente en el mundo editorial como  Carmen Ilustradora, pero eso es otra historia y será contada en su justo momento.

«Nada más comenzar a trabajar en Edelvives, como parte del  extraño experimento de Cristina Martínez-Abarca: cazar, enjaular, amaestrar y domesticar una parejita de agrestes ilustradores y tenerlos, fichando y con nómina, dentro del estricto y regio organigrama de una editorial, me percaté de que mi ignorancia y mi torpeza como ilustrador eran directamente proporcionales a mi osadía.

Aquel estilo burdo, deriva anarcocutrónicoartística del cómic ochentero underground con trazas de Gaston y Mortadelo, con el que me soltaron de la Facultad de BBAA de la Complu, no solo no tenía nada que ver con el estilo dominante en los libros de texto de entonces, sino que chocaba frontalmente, como un polluelo de petirrojo recién brotado del nido contra el parabrisas del AVE Sevilla Irún.

Enseguida me quedó claro que:

Nada de cómic.
Nada de animación.
Nada de trazo chusco.
Nada de trazo negro.
Nada de narices gordas y caricaturas groseras.
Nada de colores sucios y oscuros.
Nada de colores fosforitos.
Nada de degradados de aerógrafo.
Nada de lo que ufano, ufanamente, me ufanaba en ufanar: nada de trazo chusco ni negro ni grosero ni oscuro ni fosforito ni degradado aerografiado.

Así que, agarrado a un rotring 0,3 cargado de tinta marrón rojizo como mandaban los cánones imperantes, y mirando de reojillo a Mar Ferrero, que lo hacía todo milvecesmil más elegante, más fino, más bonito y mejor dibujado, coloreado y compuesto que yo, me entregué a la dura lucha del uno mismo contra el no tener ni puta idea.

Así ilustré un par de libros de mates, que el Altísimo quiera que hayan sido absolutamente reducidos a cenizas en la pira de alguna secta fundamentalista radical de Defensores del Buen Gusto.»

Madrid, marzo de 1993:
«Hasta que, un día de primeros de marzo, en el que no teníamos nada que ilustrar, pues estábamos esperando la llegada de un prometido y apasionante nuevo encargo que no llegaba, mi compañera Mar, aburrida de tener que ir, fichar, sentar, estar, cobrar, sin tener que trabajar, se despidió, adiós muy buenas, y se fue a su casa para nunca volver, renunciando a un magnífico sueldo, dejando un tablero vacío, un gesto de estupefacción en los allí presentes y una lección de integridad, amor y devoción por el trabajo, y por su trabajo, la ilustración, imposible de olvidar.

Para poder continuar con el  extraño experimento de Cristina Martínez-Abarca, ese hueco hubo que llenarlo. Pero, justo antes de que Carmen Ilustradora lo ocupara, llegó el prometido y apasionante nuevo encargo:
Un libro de lecturas en gallego, cuya primera ilustración, presentando a unos personajes, que hube de adaptar de los que ya había creado otro ilustrador, da muestra de cómo me iba domesticando. 
Aborregando.
Desasnando.
Aprendiendo.»




#entrevista a Albertoyos, cuatropuntocero: creatividad, influencias, Ibáñez#


Entrevista a Albertoyos.
(Realizada en abril de 2023 por Fernando Valero para el número 4 de la revista Zasca! Cómic, especial Francisco Ibáñez )




Cuéntanos tú trayectoria cómo autor de cómic:

Pues todo comienza con un hermano mayor que coleccionaba la colección Dumbo de historietas del Pato Donald de Carl Barks (torpemente calcadas por chavales que querían ser dibujantes y publicadas en España por Ediciones Recreativas), y las revistas de historietas de Bruguera.
A pesar de que él dibujaba sus historietas, con Mortadelo y Filemón de protagonistas, le fue asignado el papel de «El hermano mayor: el estudioso inteligente», y a mí me quedó el de «El hermano pequeño, el artistilla graciosete». 

Así que, ponerme a dibujar y hacer historietas, era mi única salida como honorable miembro de la unidad familiar. No tuve más opción que arrebatarle el cómic a mi hermano mayor y quedármelo pa mí.

Mi plan original, entonces, era hacerme con el poder absoluto del cómic mundial y a eso dediqué toda mi dedicación. 
Pero, en cuanto terminé Bellas Artes y quise ganarme la vida, caí en el epígrafe 861, pintores, escultores, ceramistas, artesanos, maestros falleros, titiriteros, recolectores de cartón mojado y saladores de bacalao, y la ilustración me atrapó en sus redes de cheques en blanco, ingresos de infinitos ceros, baños de oro y lustrosos frenesís. 

Me hice ilustrador profesional a tiempo completo, y eso incluye sábados, domingos, festivos, veranos, semanas santas, navidades, mañanas, sobremesas, tardes, noches, madrugadas y demás usos del uso. 
Pero el cómic lo dejé de lado. 

Hasta ahora, que estoy cociendo lo que será mi obra magna: «Antón Gris y la novela gráfica», un comic tocho de lomo gordo, lo que hoy se conoce como novela gráfica.

¿Cómo es tú proceso creativo?


La creatividad ni se crea ni se destruye: es una enorme sopa en la que, cual tropezón, se flota o no se flota.
Así que, si estás dentro de la cazuela, crear solo supone concentrarse hexaédrico en cubito de caldo y, después, empaquetarse muy cuqui en papel plateado. 

Y esa es la parte más difícil, materializar la creatividad y mostrársela al mundo, porque te enfrentas en pleno a la torpeza e inutilidad de tu propio cuerpo, al que hay que entrenar a conciencia para luchar contra la vulgar imitación, la trivialidad random y el mal gusto infinito, que nos viene de serie.

Mi proceso creativo se convierte en un duro y desagradable despliegue de repetidos y desesperados intentos de dar forma física a lo que brilla en mi cabeza. 
Dibujar, dibujar, dibujar, dibujar, dibujar y volver a dibujar, ese es la única manera.


¿Qué técnicas y materiales utilizas?

Hace poco, hablando de técnicas de ilustración en el chat de WhatsApp de Zasca!, me dijeron que soy un talibán digital.
¿Te puedes creer? ¿Te pueden decir algo más bonito y más halagador en una red social?  

Pues sí, es cierto, soy la única persona viva que llegó a ilustrar profesionalmente usando Photoshop 2.0, el que aún no tenía capas. Después he ido pasando por cienes de versiones y atesoro una sólida colección de tabletas de mesa obsolescentes.

Hoy día trabajo con una Cintiq de veintidós pulgadas y uso Photoshop, Clip Studio y, a veces, Procreate.
A pesar de eso, acumulo montañas de trabajos ilustrados con lápiz, tinta, pintura y acuarelas líquidas, que no todo ha sido digital, pues mi vida profesional es larga y ya tengo una edad, o dos. O tres. 



¿Cómo surgió la idea para la portada? ¿Qué has querido representar?

La idea es decir que el éxito no lo encuentras tú, sino que te encuentra él a ti.
Ibáñez fue un dibujante muy aplicado y gracioso desde el primer día, pero pienso que sin el hallazgo de Mortadelo, no habría triunfado como triunfó.

Así, en la portada vemos a un joven Ibáñez (que no ha habido manera de dibujarlo bien, porque no encuentro ni una foto en la que se le vea joven y de perfil) que acude a la agencia de dos eficaces y serios detectives buscando la gloria. 



¿F. Ibáñez te ha influenciado de alguna forma en tú estilo de dibujo?

Bueno, sí, mucho: Todo lo bueno que puedo tener como ilustrador empezó el día en el que me dejó de gustar Ibáñez.
Y esto, aunque no parezca bonito, sí que lo es.

De niño, Ibáñez me parecía el mejor, el top one, pero, afortunadamente, un maravilloso día, conocí a Superlópez. OMG! 
Y después a Asterix, a Lucky Luke y, finalmente, a Gaston; Jan, Uderzo, Morris, Franquin, y después Carlos Giménez y tantos otros, me hicieron ver que Ibáñez no era el único y ni siquiera era el mejor, y que había muchas más formas y maneras. Me abrieron la mente y me hicieron ser crítico con los cómics que leía, con mis gustos y, sobre todo, con mis trabajos.


Y esto es muy importante. Enamorarse de un estilo concreto o, lo que es peor, del estilo propio, es la peor manera de afrontar cualquier tipo de creación: no avanzas, no cambias, no aportas, no creas. Por eso intento huir siempre de la nostalgia, del romanticismo, del nacionalismo y de todas esas emociones tóxicas claustrofóbicas que te limitan y te atan. 
Si lo que hago me recuerda al trabajo de alguien, ya no me sirve. 
Y en esa frustrante huída, que te deja sin recursos, de pronto, te encuentras con cosas que te molan. Eso es lo valioso.

Cuando de tus obras quitas todo lo que has copiado, lo que te queda, ese es tu estilo.

Así que sí, Ibáñez me influyó, pero también me aburrió y me dejó de gustar. 
Pero quiero remarcar que, en los primeros años del Gran Pulgarcito, la primera media mitad de los años setenta, hizo álbumes realmente buenos que me gustan mucho, con dos joyas: «Valor…¡y al toro!» y la primera parte de «El caso del bacalao». 

En esa época comenzó a hacer propio el estilo clonado de Franquin y Peyo, y, con una mezcla de gags del cine cómico, los dibujos animados de la Warner, del Correcaminos y el Coyote, mezclado con el costumbrismo del cine español, las películas de James Bond y una gran maestría en la secuenciación, creó un estilo original y molón. 
Luego vino la repetición y la repetiZZZZZZZ….

Pienso que, manejando el lenguaje del cómic, fue el mejor de su generación. Mira que Raf dibujaba muchísimo mejor, pero carece del movimiento, el ritmo narrativo y la chispa de Ibáñez, que es un historietista nato.

 

¿En qué proyectos trabajas actualmente?

Se cumplen treinta años desde que comencé a ganarme la vida exclusivamente como ilustrador y sigo trabajando ilustrando, sobre todo, libros de texto. 

La ilustración de libros de texto es la Cenicienta de la ilustración, pero es uno de los pocos medios en nuestro país para conseguir profesionalizarse como ilustrador. 
Por desgracia, la precariedad laboral es habitual en este sector y muy poca gente sobrevive dedicándose solo a ilustrar. O lo compaginan con otro trabajo distinto o, lo más normal, abandonan.

Como dije antes, estoy trabajando en «Antón Gris y la novela gráfica», un comic tocho de lomo muy, muy gordo, una tragicomedia costumbrista de realismo mágico que espero que vea la luz en 2024.

Clases magistrales para lucirse que nadie ha pedido: EL BUEN GUSTO nos PASA FACTURA (LA COLECCIÓN)

Después de ¡veinte años! he decidido rediseñar por completo 👆🏽 mi preciosa, adorable y supercuqui factura.

Este año la he rediseñado por completo, pero, cada año, cambio y renuevo la ilustración; así, distingo fácilmente la factura de un año o de otro, percibo el paso del tiempo y la evolución de mi estilo y, de paso, voy completando mi colección.

Pero el verdadero motivo de cuidar mis facturas, es cuidar mi apariencia exterior. Y cuidando mi apariencia exterior, cuido a los demás.

En realidad, ilustrar y renovar cada año mi factura, es un pequeño esfuerzo que apenas ve la luz, un detalle para el cliente o el editor y, sobre todo, para quien sea que trabaje en el departamento de contabilidad, alguien que no conozco, que nunca da la cara y que nunca dice ni mu. Y además, es quien se encarga de que nos paguen.

Pero ese no es, realmente, el motivo.


Siguiendo el axioma de que «la vida nunca será fea si la ilustras bien de arriba abajo», siempre he procurado que cada uno de los elementos relacionados con mi sosias Albertoyos el ilustrador estén muy cuidados.

Pero también los de la vida misma, la vida real, día y noche, noche y día.. pero sobre todo noche.

Porque, sin quererlo ni beberlo, nos adentramos en el turbio y oscuro mundo de la ropa cómoda para estar en casa y de los PIJAMAS. O, peor aún ¡de la ausencia de!

Porque, ¿de qué nos sirve ponernos guapos y relucientes de día, al salir de casa, cara a la galería, para que NOS VEAN los demás, si luego cuando estamos en casa…?

—Perdona que te interrumpa, pero yo no me pongo guapo y reluciente para que me vean los demás, yo me pongo guapo y reluciente por verme yo bien a mí mismo.

¿Ah, sí? ¿Estás seguro? ¿Por verte tú bien? Entonces... ¿por qué en tu casa llevas calzones raídos, chandal de pelotillas, camiseta desteñida del naranjito y zapatillas zarrapastrosas?


—Perdona, pero para estar en casa me pongo ropa cómoda.

No, cómoda no. Zarrapastrosa.

—Perdona, no es zarrapastrosa, es ropa cómoda.

No. Es ropa vieja, desteñida, sucia y con pelotillas. Zarrapastrosa. Y te la pones en tu casa para verte así a ti mismo, y lo que es peor, ¡para que te vea así tu familia! ¡Tus seres queridos! ¿Tan poco los quieres?

—Perdona, pero…

Perdona, pera. ¿No decías que te ponías guapo y reluciente al salir de casa por verte tú bien, no porque te van a ver los demás? ¿La sudadera sudada con pelotillas es para verte tú bien? ¿Te pones esa ropa para verte bien? ¡Y eso cuando te la pones! ¿Lo de dormir en gayumbos también es para verte tú bien? ¿Sabes que existen los pijamas?


—Perdona, no sé tú, pero yo no tengo DINERO para tanto LUJO…

¿Dinero, lujo? Pero, ¿tú crees que el LUJO lo compra el DINERO?

—Perdona, pero son lo mismo.

¡No! LUJO y DINERO no son sinónimos. E incluso, muchas veces, son hasta opuestos.

Acumular compulsivamente números en la ventana de la web de una entidad bancaria de las islas Caimán tiene más de Diógenes que de coleccionista: la sucesión es infinita, la colección interminable y la frustración eterna.

El DINERO es infinito, pero no sirve para comprar el LUJO, que es escaso.

—Perdona, entonces, si el dinero no sirve, ¿cómo se compra el LUJO? ¿Eh?

El LUJO no se compra, lo regala el BUEN GUSTO.

Y el BUEN GUSTO lo encuentras si ilustras la vida bien de arriba abajo.

Hay que sudar para poder disfrutar, pero, si le dedicas tu tiempo, la búsqueda del BUEN GUSTO hará que tu vida será de LUJO.

—Perdona… ¿me estás diciendo que el dinero y el buen gusto no van juntos?

Sí. Y solo hay una excepción: El DINERO y el BUEN GUSTO van de la mano en mi Colección de FACTURAS.

—Perdona. 

Te perdono. Pero cómprate un par de pijamas.

¡Y ponle una lámpara a esa bombilla pelada!








#clases magistrales para lucirse que nadie ha pedido: PRIMER MANDAMIENTO de la EFICACIA #


«En el principio, Adobe creó Photoshop,
pero Photoshop, aún sin capas, estaba todo acoplado y vacío.
Y Adobe creó las Capas, y los usuarios vieron que eran buenas.
Y se entregaron a ellas.
Con lujuria.»

Antiguallas de 1996, para Occidental Hoteles
tal vez mi primer trabajo con PS ¡sin capas!
para una simpática pantalla táctil de tubo.

De lo primero puedo dar fe, pues soy la única persona que llegó a utilizar Photoshop 2.5. (1992) ¡SIN CAPAS! y que aún continúa con vida.

 
El no va más de lo puto interactivo del siglo XX.
Apréciese el clásico filete de píxeles blancos.
© Albertoyos 1996

¿Quién no añora aquel filete de píxeles blancos que, irremediablemente, rodeaba las líneas del dibujo?

En realidad, en aquellos tiempos sencillos de finales de siglo, las capas ya existían:  ILLUSTRATOR, el programa de diseño vectorial de Adobe, disponía de un sistema de capas similar al que luego implementaron en Photoshop.

Solo tuvieron que escuchar los lamentos y quejíos de sus cienes y cienes de usuarios, quienes, salpicando sus lujosos Apple Macintosh de lágrimas, sudores, sangres y demás pringosos fluidos, suplicábamos:

—¡Queremos capas en fotochop, podiós! ¡Queremos capas en fotochop, polavirgen!

Corría septiembre de 1994.

 

Pila de capas pa dar y tomar.
El resto, es de todos conocido: capas, capas y capas, máscaras de capa, más capas, máscaras de recorte, muchas más capas, capas de ajuste, capas de relleno, capas fusionando, capas multiplicando, capas restando, capas tramando, capas marcadas de colores, capas visibles, capas invisibles, grupos de capas, buscadores de capas, ¡pilas de capas!   

¿Quién se resiste hoy a hacer una capa? Y otra, y otra...

¡¡y otra!!

Tan fáciles, tan cómodas, tan manejables, tan monas, tan útiles...

¿O no?

El Primer Mandamiento de la Eficacia dicta que:

Herramientas, cuanto más configurables, menos útiles.

¿Cierto? Sin duda, lo he enunciado yo mismo, ahora mismo.

Cuantas más opciones, cuantas más posibilidades, cuantos más menús y submenús, cuantas más capas... más complejo, más enrevesado, más indomable, más peñazo.

¡Cuanto mejor, peor!

—¿Pero, pintar digital no es muchísimo más sencillo que con las herramientas pringosas de toda la vida?

Pues depende. 

—¿De qué?

Del Primer Mandamiento de la Eficacia.

—¿Entonces, cuántas capas serían las justas y necesarias?

Sencillo; del teorema La Mejor Lotería: el Trabajo y la Economía, extraemos y colegimos que el número ideal de capas en un archivo de pintura digital es el MÍNIMO necesario para conseguir el resultado que buscamos.

Así pues, si estoy pintando un cuadro digital en Zarrapastrian Style®, como el de la izquierda, puedo llegar a generar una pila de capas tal, cual columna de  neumáticos apilados en la pira del vertedero de Seseña.

Usted no está aquí (2021), pintura digital
que oculta más capas que Luis Candelas,
©Albertoyos, 2021













(La pila de la derecha> corresponde al panel de capas real de la obra de <la izquierda. Diógenes, al contemplarla, dibuja una sonrisa en su cara)




Pero, cuando trabajo en ilustración para libro de texto, lo que llamo el estilo vidriera, línea negra color plano, entonces, ¡EFICACIA MÁXIMA!

Ilustración tipo vidriera; eficacia y legibilidad en dos capas.
©Albertoyos, 2022
Solo uso dos capas:

•Una para la línea.
•Otra para la base de color y la sombra.
•Y la capa Fondo, en blanco, 
donde nunca se debe pintar NADA*.


(
*Pero donde a veces pinto algunas sombritas, porque uso un método propio para sombritascasual que precisa una base de blanco)

Aquí el archivo deconstruído en sus tres míseras capas.
©Albertoyos, 2022

Así pues, recordad que nunca se ha de olvidar que:
El mayor sueldo es el que no se gasta,
La mejor compra es la que no se hace,
No hay mejor lotería que el Trabajo y la Economía,
y , como diría Clark Kent haciendo el equipaje,
Un par de capitas, y ¡a volar!

No sus engaño, si digo que hay dos capitas, hay dos capitas.
©Albertoyos, 2022