Clases magistrales para lucirse que nadie ha pedido: TODO es ARTE
«¿Qué es el ARTE?
Lola Flores es el ARTE.
¿Cuál es el fin del ARTE?
Lola Flores es eterna,
por tanto, el ARTE es eterno.»
Corrían tiempos luminosos, allá por los primeros noventa, cuando Javier Herráiz y yo, ambos dos alumnos de Bellas Artes de la UCM ,desentrañamos la fórmula secreta y esencial que daba respuesta al gran enigma, a la GRAN PREGUNTA que desde tiempos inmemoriales atormenta a la humanidad: ¿qué es el ARTE?
Lola Flores= ARTE > Lola Flores= eterna > el ARTE = eterno.
Durante un fugaz periodo, Lola Flores, es decir, el ARTE, iluminó a la humanidad, humanizó la hermandad y hermanó la luminosidad. El ARTE era ARTE. TODO era ARTE. Y ya.
Pero ¡oh, sorpresa!, para desconcierto del cosmos y deleite de la entropía, un mal día, La Faraona marchó; se nos fue; la palmó. Y entonces la LUZ se apagó, su nombre quedó confinado al acervo de los viejones y el canon se borró de las lúcidas mentes de la juventud.
FIN del sueño.
La confusión, como salmonela de ensaladilla de tupper olvidado en mininevera desenchufada de airBNB, infectó, se propagó, contaminó y deshermanó a la hermandad.
Y desde entonces, no.
Y ahora, NO.
Pero NO:
¿Qué es el ARTE?
Es que yo soy obrero del lapicero.
¿Qué es el ARTE?
No me llames artista; artesano suena mejor
¿Qué es el ARTE?
Eso… ¡para las galerías!
¿Qué es el ARTE?
De artista nada: prestación de un servicio profesional.
¿Qué es el ARTE?
Trabajo en la industria.
¿QUÉ es el ARTE?
Yo hago monigotes.
¿Qué es el ARTE?
Llámame pintamonas.
PIN, TA, MO, NAS.
Tal cual:
¿Médico? Noooo. Llámame matasanos.
¿Cirujano? Matarife; o mejor aún, carnicero.
Yo soy un picapleitos.
Y yo un juntaletras.
Y yo…
«Y entonces la LUZ se apagó, y tuvieron miedo, porque se sentían desnudos; y se hicieron pequeños y se fragmentaron en grupos y se escondieron en sus nichos»
¿Cómo recuperaríamos la LUZ? ¿Cómo regresaríamos a la realidad? ¿Cómo nos puto empoderaríamos de un puta y santa vez? ¿CÓMO NOS LAS MARAVILLARÍAMOS YA?









